top of page
Creador de ácidos (y de todo lo demás)
La evolución en la Tierra nos ha enseñado a utilizar en nuestro provecho este gas extremadamente reactivo, heredado de las cianobacterias que colonizaron los océanos primitivos. Durante millones de años no hicieron más que romper moléculas de agua de las que surgió el O2 que hoy respiramos.



Metiendo presión
Asociamos el O2 vida, olvidando que este gas puede llegar a resultar tóxico. El efecto fisiológico depende del porcentaje del gas, pero sobre todo de la presión parcial a la que se respira. Cuando ésta última se eleva por encima de las 1´6 atm se produce la intoxicación del sistema nervioso que interrumpe el normal desempeño de las funciones vitales.
bottom of page


