

La curiosa luz roja
Aunque es uno de los diez elementos más abundantes del Universo, en casa es bastante escaso, ya que apenas constituye el 0.00182% de la atmósfera terrestre. Se obtiene por licuefacción y destilación fraccionada del aire.

Un destello inconfundible
El Ne ha sido muy utilizado en la manufactura de brillantes letreros luminosos. Su luz rojo-anaranjada es visible en condiciones adversas, una propiedad notable que aprovechó el francés Georges Claude para fabricar la primera lámpara comercial de neón, que mostró al mundo en la feria del motor de París de 1910.
La antesala de la luz
Este cebador es necesario para iluminar un tubo fluorescente. Cuando llega el flujo de corriente alterna se produce una chispa entre dos electrodos, lo que hace que prenda el Ne contenido dentro de la cápsula. El calor que produce el gas hace que una plaquita bimetálica se curve y cierre el circuito, generando el pico de tensión necesario (más de 1000V) para provocar el encendido de la lámpara.

Buscando el polo
Un destornillador buscapolos sirve para identificar la fase y el neutro de un circuito eléctrico. Su interior contiene una resistencia de unos 900 kΩ y una pequeña ampolla de neón que se enciende débilmente cuando permitimos que pase la corriente. ¡Pero cuidado! No es buena idea introducir objeto alguno en un enchufe. Una bola de plasma o una bobina de Tesla te permitirán encender el Ne de una manera divertida y sin riesgos.