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O de cómo envenena la radiactividad
Es inevitable: mencionar de este elemento es hablar de su gran toxicidad radiactiva, en especial la del ²¹⁰Po, el poderoso emisor de partículas α que proyectadas a 20.000 km/s son capaces de dañar cualquier tejido vivo que se le ponga por delante.

Patrimonio familiar
Irene Joliot-Curie utilizó el Po para inducir lo que más tarde se denominó la radiactividad artificial. Algunos autores señalan a este elemento como el responsable de su temprana muerte a los 58 años, curiosamente la misma edad que tenía su marido y colaborador Frederic Joliot cuando falleció. Por deseo expreso de su madre Marie Curie, el metaloide tomó el nombre de origen de toda esta brillantísima saga.

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