
En razón de su color
Nada que ver con sioux o con la India. El nombre de este elemento se debe al color que emite la llama durante su combustión: el índigo o añil.

Elemento crujiente y juguetón
El indio y su compañero de grupo, el galio, ofrecen la posibilidad de jugar a la metalurgia sin riesgos (no son toxicos como el talio o el plomo y funden con facilidad). La ductibilidad del In nos permite darle "en frío" la forma que se nos antoje. Este lingote casero pesa 50,33 g y prácticamente fue moldeado con la mano.

Lo que se dice un metal raro
El indio forma óxidos transparentes que además tienen la propiedad de ser conductores. Durante los últimos 15 años las aplicaciones prácticas de este material no han hecho sino crecer: televisores, GPS, pantallas táctiles y todo tipo de terminales interactivos. De momento, encontrar una muestra como ésta no es difícil, pero con el tiempo terminará agotándose.