
Mucho más tóxico que radiactivo
El ²³⁸U es el principal componente del U natural (99,28%). Pero este isótopo es solo ligeramente radiactivo. El U enriquecido es el que tiene una proporción mayor de ²³⁵U, capaz de provocar una reacción en cadena.

Casi impenetrable
La coraza del viejo Sherman se parece más a una lata de sardinas que a los blindajes de los modernos carros de combate, en los que se combinan componentes cerámicos de extremada dureza con uranio empobrecido, metal pesado con notables propiedades mecánicas, aunque un poco radiactivo.


Joyas cristalinas
El uranio se utilizó desde el primer tercio del siglo XIX para colorear vidrio: marrón, naranja, verde lima, verde esmeralda, amarillo, azul... La práctica decayó casi por completo durante la Segunda Guerra Mundial cuando este elemento fue considerado material estratégico. Actualmente, los preciosos acabados que se obtenían añadiendo uranio se pueden replicar por otros medios más baratos, simples y seguros.

Sales mágicas
Tenía que ocurrir de una forma u otra. Pero sucedió casi por casualidad: Becquerel descubrió la radiactividad gracias a las sales de U, unas sustancias anodinas que se utilizaban con fines estéticos. Con el tiempo el elemento alcanzó notoriedad, mucha más de la que tuvo nunca formando parte de viejos objetos ornamentales como estos botones que contienen aproximadamente un 2% de U.